¿Qué es OBEY?

Últimamente se ha popularizado la marca OBEY, siendo frecuente ver sudaderas, camisetas o gorras mostrando este logo. Mucha gente cree que simplemente es el nombre de una marca underground, pero desconocen totalmente el significado y el origen que hay detrás de ello.

30.01.2014   |  Por Ignacio Sánchez  | 

Para hablar sobre OBEY tenemos que hacer referencia a su creador: Frank Shepard Fairey. Frank es un artista urbano y diseñador gráfico estadounidense, pionero del graffiti y propagador de la técnica de pegatinas y el cartelismo como intervención callejera a finales del S.XX.

Fairey se hizo famoso por sus pegatinas con la imagen del luchador televisivo André el Gigante, cuyos diseños toman elementos del cartelismo ruso de la época comunista, el arte pop y el cómic estadounidense. André el Gigante fue un luchador profesional y actor francés -entre sus mayores logros se encuentra el ser campeón de la WWF individualmente y por parejas-.

Todo comenzó como un experimento de fenomenología, mostrando en sus primeras pegatinas una foto en alto contraste de André el Gigante, como mensaje sin contenido y con la principal intención de crear sorpresa y expectación a los transeúntes. Quería captar la atención de la gente lanzando mensajes que a primera instancia no eran obvios y que les haría replantearse qué es lo que tienen delante.

El lema original era Giant has a posse -El Gigante tiene una pandilla-, pero más tarde el concepto de Fairey empezó a hacer más presentes aspectos de filosofía social y crítica del sistema y fue incluyendo la palabra OBEY –Obedece- sumando así mayor impacto y absurdo a la estética del tema.

Junto a las pegatinas, otro de sus trabajos callejeros más destacados son los posters de grandes dimensiones, con los que empapela paredes a la vista de los viandantes en diferentes países a los que viaja.

Hoy en día OBEY se ha convertido en un icono de la cultura popular contemporánea. Esta palabra hoy no sólo se asocia a la obra, también es el pseudónimo artístico de Fairey. En los últimos años está generando una gran cantidad de merchandising y es esa la razón por la que hay gente que piensa que es una marca de moda.

Su situación como artista es controvertida, manteniendo trabajos de diseño gráfico y publicidad con grandes marcas por un lado, y enfrentándose a detenciones en diversos países por vandalismo urbano con sus intervenciones, siendo de esta manera un representante marcado de la discusión sobre el papel del artista y su ideología en el momento presente de la historia de las sociedades capitalistas.

Frank Shepard Fairey alcanzó la fama internacional tras la realización del diseño que fue usado para la campaña presidencial de Obama con el lema de Hope.

Fairey reivindica el espacio público como espacio principal para la vida artística y cultural, proponiendo una crítica a la hegemonía estética y presencial de la publicidad, encabezada por las grandes corporaciones financieras.

Según las propias palabras de Fairey: La campaña Obey puede ser explicada como un experimento de Fenomenología. La principal intención de la Fenomenología es despertar un sentido de fascinación hacia el entorno. La campaña Obey intenta estimular la curiosidad y hacer que la gente se pregunte sobre el significado de esas pegatinas y su relación con lo que le rodea.

Dado que la gente no está acostumbrada a ver anuncios o propaganda cuyos motivos no sean obvios, los encuentros frecuentes con las pegatinas de Obey les dan que pensar incluso creando posible frustación, revitalizando la percepción y atención de los espectadores a los detalles que le rodean.

La pegatina no tienen ningún significado pero consigue activar reacciones e interpretaciones en aquellos que las ven, quedando así reflejando su personalidad y naturaleza de esas personas.

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